sábado, 10 de diciembre de 2011

I'm so sorry.

La cagaste, ya no hay vuelta atrás, y no puedes pedir perdón. No. Ya no.

domingo, 4 de diciembre de 2011

No se puede dar lo que no se tiene.

Él no se interesa por ti, no te contesta a los mensajes, y tú sigues insistiendo para que entre vosotros ocurra algo. Pero no sabes que no se puede dar lo que no se tiene.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Cortado el espacio aéreo.

Pasaban los aviones, uno tras otro, y no llegaba el mío. Sentía que cuanto más se acercaba del momento, mi corazón latía arduamente. Había esperado meses para poder verla de nuevo, la primera vez fue especial, cuando teníamos quince, y estábamos todo el día juntos; la segunda vez fue pura casualidad, la vida volvió a cruzar nuestros caminos en aquella plaza, Londres, cinco de la tarde, fuimos a dar un paseo.
Pero ahora era diferente, me enteré de que trabajaba de azafata, y aquí estoy, esperando que llegue su avión para poder darle un gran abrazo y decirle lo mucho que la quiero.
Nos conocimos de vacaciones, aun éramos unos críos pero surgió la chispa; después nos olvidamos de nosotros mismos, pero de nuevo en vacaciones, unos años más tarde, cruzamos los caminos. Desde ese día supe que estaba locamente enamorada de ella.
Ahora no puedo pensar en la idea de que me rechaze...
Tras la multitud, vi ese pelo dorado tan peculiar por sus rizos, esa figura esbelta y definida por un vestido rojo, con sus maletas...toda ella, allí estaba Ana.
Nuestras miradas se cruzaron, soltó el equipaje y se quedó extrañada al verme.
-Ana, estoy aquí para decirte lo mucho que he deseado volver a verte, poder decirte lo mucho que te quiero, y que lo único que me gustaría sería para toda mi vida junto a ti.
Sin palabras se quedó, pero su mirada fue mucho mejor que cualquier cosa.

jueves, 1 de diciembre de 2011

A little bird.

Ese pájaro, al que todos los días veía por la ventana de mi habitación posarse en la misma rama, estaba con otro pajarillo, y entre los dos cantaban una bonita canción. Era un sonido dulce, agudo, y elocuente, que daban ganas de escucharlo una y otra vez. Te atontaba su melodía, y eras incapaz de hacer algo mientras permanecías asomado a la ventana.
Tenías que estudiar, hacer las tareas, dormir, comer, beber, morir...fuera lo que fuese era mucho peor que oír ese fantástico canto.
Pero un día, ese pájaro estaba solo en la rama. Su compañero no estaba, y en su cara se veía la tristeza y la soledad que inundaban su pequeño cuerpo. No cantaba, miraba de un lado para otro buscándole, y sin encontrar repuesta. Le había abandonado, por cualquier causa, allí permanecía solo.
Todos los días que miro por la ventana de mi habitación, allí le veo, a la misma hora, en la misma rama, esperando.